Paraíso escondido entre los volcanes y lagunas de la Sierra de Los Tuxtlas y las playas del Golfo de Veracruz, México. La biodiversidad de esta zona es una de las más altas en el planeta y por eso se haya bajo protección de la Reserva de la biosfera de Los Tuxtlas y de muchos proyectos de particulares que es conjunto han ido logrando detener el deterioro de la naturaleza en este mágico lugar.
Catemaco es conocido gracias a los brujos y la magia que existe en este lugar. De acuerdo con la tradición, en sus alrededores habitan -desde hace décadas-, importantes grupos de brujos y hechiceros quienes la herencia de los Olmecas de ritos y tradiciones esotéricas derivó con la presencia de la medicina natural y los rituales prehispánicos, los cuales son los principales protagonistas de Catemaco.


Durante todo el año, miles de personas visitan la región para curar desde un “mal de ojo”, realizar un favor, o simplemente para realizar una purificación. La gran celebración de Catemaco ocurre el primer viernes del mes de marzo en “El día del brujo”, con un un ritual que comprende en atravesar la laguna en lanchas con antorchas encendidas hacía el Cerro del Mono Blanco. Brujos, chamanes, hechiceros y curanderos no son lo mismo, aunque a menudo son confundidos. La brujería es asociada con la magia negra; las y los curanderos son los que trabajan con la herbolaria y sus propiedades curativas; las y los chamanes trabajan principalmente con la práctica espiritual, llamada magia blanca. No todo es magia y esoterismo, Catemaco también destaca por ser productores de jaranas en una sola pieza, artículos decorativos con cáscara de coco y arena. 

Este lugar de Veracruz tiene un capítulo importante el historia por sus brujos, los cuales se remontan antes de la llegada de los españoles. Esta zona era considerada una gran comunidad de curanderos que conocían las propiedades de las plantas de la región. Con la llegada de los españoles con esclavos africanos, se vivió un choque cultural de la medicina con la santería africana que generó el sincretismo mágico de Catemaco. No solo eso, su gastronomía es peculiar, entre sus platillos podemos encontrar topotes, los tegogolos o caracol de agua dulce, la anguila y la tradicional carne de chango (carne de cerdo ahumada) nombrada así por las hojas de olor que le dan un aspecto rojizo, parecido a la carne de mono.